Estos investigadores estarían en África luchando contra el ébola, pero Trump les recortó la financiación
Mientras la República Democrática del Congo lucha por contener el brote de ébola que avanza rápidamente en la provincia de Ituri, una red clave de centros de investigación que podría haber aportado apoyo en el terreno se encuentra inactiva. La razón es que la administración de Donald Trump recortó drásticamente su financiación el año pasado, en parte motivada por teorías conspirativas sobre los orígenes del covid‑19.

La Red CREID y su abrupto cese
La Red de Centros para la Investigación de Enfermedades Infecciosas Emergentes (CREID) fue creada en 2020 por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) con el objetivo de estudiar virus que emergen de la fauna silvestre y se transmiten a los humanos, entre ellos la familia de virus a la que pertenece el ébola. La red operaba diez centros estratégicos alrededor del mundo, incluidos varios en África Central y Oriental, y también trabajaba en la investigación del hantavirus y otras amenazas emergentes.
Durante sus primeros cinco años, los NIH asignaron aproximadamente 82 millones de dólares a CREID, con la expectativa de renovar la financiación en 2025. Sin embargo, en junio pasado los centros recibieron una orden de cese de actividades. El documento oficial alegó que la investigación era “insegura para los estadounidenses” y que no constituía un “uso adecuado de los fondos de los contribuyentes”, además de señalar que las prioridades de la agencia ya no incluían a la red.
Kristian Andersen, virólogo evolutivo de Scripps Research en La Jolla, California, dirigió uno de los dos centros CREID en África Occidental. Andersen había participado en el desarrollo de diagnósticos y en la secuenciación de genomas del virus del ébola durante brotes anteriores, lo que le permitió entender su evolución y propagación. “Ese era precisamente el tipo de investigación sobre preparación para pandemias que necesitábamos”, declaró, añadiendo que actualmente no cuenta con financiación de los NIH para retomar ese trabajo.
“Estoy en contacto con colegas de la RDC y revisando datos del brote, pero no podemos ofrecer apoyo con pruebas ni secuenciación”, explicó Andersen desde San Diego. Robert Garry, profesor de microbiología e inmunología en la Facultad de Medicina de Tulane, quien co‑dirigió el centro junto a Andersen, comentó que “toda la red se habría movilizado” de haber contado con recursos.
Los centros CREID habían contribuido al desarrollo de reactivos y pruebas de diagnóstico que escaseaban en el Congo. Las pruebas empleadas por las agencias de salud pública estaban diseñadas para detectar la cepa Zaire del ébola, predominante en brotes anteriores, mientras que el brote actual es causado por el virus Bundibugyo, lo que dificultó la detección temprana.
La caída de la financiación parece estar vinculada a la polémica alrededor de la teoría de la “filtración de laboratorio” del covid‑19, promovida por el expresidente Trump y varios legisladores republicanos. Uno de los centros originales de la red estaba gestionado por EcoHealth Alliance, una organización sin fines de lucro que se convirtió en objetivo de esas teorías debido a sus colaboraciones con el Instituto de Virología de Wuhan. En enero de 2025, bajo la administración Trump, el Departamento de Salud y Servicios Humanos prohibió que EcoHealth Alliance recibiera fondos públicos y la Casa Blanca citó esas conexiones como justificación para eliminar la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID). Ni el Departamento ni la Casa Blanca respondieron a solicitudes de comentarios.
Impacto de los recortes en la respuesta al brote

- El brote actual ha generado al menos 1 000 casos sospechosos y 238 muertes sospechosas en la República Democrática del Congo.
- En Uganda se han confirmado siete casos, incluida una muerte.
- Durante el brote de ébola de 2022 en Uganda, la rápida detección y el rastreo de contactos, facilitados por la red CREID, permitieron declarar el fin del brote en solo cuatro meses, con 164 infectados y 55 fallecidos.
Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), expresó su preocupación por la velocidad de propagación del brote. “Estamos intensificando urgentemente nuestras operaciones, pero por el momento la epidemia nos supera”, dijo en una reunión virtual de la Unión Africana.
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