La ciencia intenta explicar un misterioso zumbido que solo escucha el 4% de la población mundial

Un 4 % de la población mundial percibe un zumbido constante de baja frecuencia que no tiene una fuente visible. El sonido, a menudo descrito como el motor de un automóvil en marcha o como una pulsación tenue, se intensifica durante la noche y en espacios cerrados. Aunque el fenómeno ha sido reportado desde hace décadas, su origen sigue sin quedar claramente definido.

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Historia y distribución del “zumbido global”

Los primeros documentos sobre este zumbido aparecen a principios de la década de 1970 en la ciudad de Bristol, Inglaterra, cuando un periódico local recibió cartas de residentes que describían una vibración persistente sin explicación. Cuando la fábrica de ventilación cercana cerró, algunas personas continuaron escuchando el ruido, lo que llevó a identificar casos en otras localidades costeras del Reino Unido, como Hythe, Plymouth, Southampton y Swansea.

En la década de 1990 se registraron informes similares en Estados Unidos, sobre todo en Taos, Nuevo México, y Kokomo, Indiana. Desde entonces, los testimonios se han recopilado en todo el planeta, y hoy existe una base de datos interactiva que reúne relatos y coordenadas geográficas de quienes afirman escuchar el sonido.

La herramienta, creada por el investigador canadiense Glen MacPherson, permite visualizar la distribución global del fenómeno y ha revelado que, a diferencia de otros ruidos ambientales, el zumbido puede percibirse en cualquier lugar, incluso cuando otras personas en el mismo espacio no lo detectan.

Hipótesis científicas más aceptadas

La ciencia intenta explicar un misterioso zumbido que solo escucha el 4% de la población mundial
  • Contaminación acústica de baja frecuencia: fuentes artificiales como sistemas de ventilación, bombas de calor o el tráfico pueden generar ondas sonoras que, aunque son medibles, resultan inaudibles para la mayoría.
  • Orígenes naturales: el viento, el oleaje marino y ciertos animales pueden producir sonidos en el rango de infrasonidos.
  • Hiperacusia: una sensibilidad auditiva extrema a frecuencias bajas que afecta a un número reducido de individuos.
  • Emisiones otoacústicas espontáneas (EOEA): pequeñas vibraciones generadas por la cóclea que, en algunos casos, podrían ser percibidas conscientemente.

Una de las teorías más discutidas es que el zumbido corresponde a una forma de tinnitus de baja frecuencia, un síntoma que se asocia con diversas alteraciones del sistema auditivo.

Puntos Clave
  • Un 4 % de la población mundial percibe un zumbido constante de baja frecuencia que no tiene una fuente visible y se intensifica durante la noche y en espacios cerrados
  • El fenómeno se documentó por primera vez en la década de 1970 en Bristol (Reino Unido) y desde entonces se han registrado casos en múltiples países, con una base de datos interactiva que muestra su distribución global
  • A diferencia de otros ruidos ambientales, el zumbido puede ser escuchado por algunas personas en cualquier lugar, incluso cuando nadie más lo percibe en el mismo espacio
  • Las hipótesis más aceptadas incluyen contaminación acústica de baja frecuencia (ventilación, bombas, tráfico), orígenes naturales (viento, oleaje, animales) y posible hiperacusia, una sensibilidad auditiva extrema a frecuencias bajas.

Estudio reciente de la NTNU

Un equipo liderado por el profesor Markus Rudolf Drexl de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU) investigó el fenómeno con 28 participantes alemanes que aseguraban oír el zumbido. El experimento se dividió en dos fases:

  1. Evaluación de la capacidad auditiva excepcional: se buscó determinar si los participantes poseían una sensibilidad superior a sonidos de muy baja frecuencia. Solo dos sujetos mostraron umbrales auditivos mejores que el promedio, lo que sugiere que la hiperacusia no explica la mayoría de los casos.
  2. Exploración de fuentes internas: se examinaron las emisiones otoacústicas espontáneas de la cóclea. Los resultados descartaron que estas emisiones fueran responsables del zumbido percibido por los participantes.

El estudio, publicado en la revista PLOS ONE, concluyó que el “zumbido global” probablemente tiene dos causas distintas. Un pequeño grupo de personas podría estar detectando sonidos reales de baja frecuencia presentes en el entorno, mientras que la gran mayoría de los casos se explica mejor como una forma de tinnitus de baja frecuencia.

Los autores enfatizan la necesidad de ampliar la investigación sobre la percepción de infrasonidos, un área que aún se conoce menos que la de los sonidos agudos. Comprender cómo el oído y el cerebro procesan estas frecuencias es esencial tanto para resolver el misterio del zumbido como para abordar los posibles efectos de la exposición a ruidos de baja frecuencia generados por tecnologías modernas.

Javier Mendoza Silva
Javier Mendoza Silva Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con enfoque en derechos humanos. Ha trabajado para medios impresos, digitales y radiofónicos en Latinoamérica.

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