Milei apuesta por una IA sin regulación para atraer inversiones millonarias a Argentina
El presidente Javier Milei presentó una ambiciosa hoja de ruta para convertir a Argentina en un polo de inversión vinculado a la inteligencia artificial (IA). En una columna publicada en el Financial Times, el mandatario explicó que su estrategia se basa en mantener la IA sin regulación, ofrecer incentivos fiscales amplios y crear una nueva figura jurídica para entidades operadas por agentes autónomos.

Milei anunció que su gobierno ya ha sometido al Congreso una propuesta legislativa denominada “Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias” (Súper RIGI). El plan busca atraer proyectos de al menos 1.000 millones de dólares cada uno en sectores que, según el presidente, “actualmente no existen en Argentina”. Entre los ámbitos prioritarios se encuentran:
- Construcción de centros de datos para IA.
- Fabricación de baterías de litio.
- Producción de vehículos eléctricos.
- Desarrollo de semiconductores.
- Instalación de paneles solares.
- Construcción de turbinas eólicas.
- Avances en biotecnología.
Pilares de la propuesta
La iniciativa se sustenta en tres pilares. Primero, el compromiso de no regular la IA, con el objetivo de permitir que la tecnología evolucione sin “la mano mortal de una regulación prematura y mal comprendida”. En segundo lugar, la creación de la “sociedad anónima autónoma”, una entidad diseñada para agrupar empresas operadas por sistemas de IA o robots, garantizando una responsabilidad limitada que el presidente considera indispensable para su existencia. Por último, se propone una reducción significativa de las tasas impositivas corporativas y la posibilidad de que los accionistas elijan el marco de gobierno corporativo que mejor se ajuste a sus necesidades.
Según Milei, estas medidas no pretenden transformar a Argentina en un paraíso fiscal para actividades ilícitas, sino ofrecer “condiciones inigualables” para cualquier actividad comercial legítima.
El presidente también afirmó que la economía del país está comenzando a recuperarse tras quince años de estancamiento, gracias, entre otros factores, al “programa de desregulación más amplio del mundo”. “Durante demasiado tiempo, Argentina construyó un laberinto de restricciones que la redujeron de una de las naciones más ricas a una pobreza relativa. Afortunadamente, estamos cambiando esa situación”, señaló.
La columna generó reacciones encontradas. Luis Caputo, ministro de Economía, declaró que el texto “deja en claro al mundo la posición argentina respecto al desarrollo de la IA” y subrayó que los incentivos del Súper RIGI podrían colocar al país a la vanguardia de una actividad que concentra grandes flujos de capital e innovación a escala global.
En contraste, el experto en telecomunicaciones y ciberseguridad Ariel Garbarz advirtió que la propuesta constituye una invitación explícita a compañías como Palantir, Google, Meta, Microsoft, Amazon, OpenAI y fondos de inversión para operar sin controles, auditorías, soberanía tecnológica, derechos laborales ni mecanismos democráticos de supervisión. Garbarz sostuvo que, aunque la IA tiene el potencial de impulsar la investigación y optimizar sectores como salud, educación y producción, la ausencia de una regulación clara podría facilitar vigilancia masiva, manipulación, precarización laboral y extracción indebida de datos personales.
“Milei no está defendiendo el futuro; está rifando el cerebro colectivo de la nación. Está diciendo: ‘vengan, hagan lo que quieran, usen nuestros datos, nuestra energía y nuestra población como laboratorio, que yo no los voy a regular’”, criticó.
El gobierno de Milei ha impulsado diversas acciones para atraer inversiones de grandes empresas de Silicon Valley. En ese marco, el presidente sostuvo reuniones con destacados líderes tecnológicos, como Sundar Pichai, director ejecutivo de Google, y Peter Thiel, cofundador de Palantir. Según Milei, dichos encuentros buscan captar capital extranjero y explorar posibles acuerdos para digitalizar y automatizar funciones del Estado, con el fin de mejorar su eficiencia.
No obstante, los críticos argumentan que estas negociaciones carecen de transparencia y podrían representar riesgos para la privacidad, la seguridad y los derechos de la población. La controversia se intensificó recientemente tras el lanzamiento del programa “Gemelo Digital Social”, una iniciativa que empleará IA para analizar información de distintas fuentes, cruzar datos y diseñar políticas públicas. En torno a este proyecto se especula sobre una posible participación de Palantir, lo que ha avivado los debates sobre la necesidad de una regulación adecuada.
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