Ahí vienen los chips espaciales de nueva generación para llegar a la Luna, Marte y más allá
La carrera hacia una nueva era de exploración espacial avanza rápidamente, y aunque los sistemas de propulsión ya alcanzan niveles sobresalientes, la informática a bordo sigue representando un cuello de botella. Los procesadores convencionales no pueden soportar el riguroso entorno del espacio profundo ni las limitaciones energéticas de las misiones de larga duración. En respuesta, la industria ha desarrollado una generación de chips espaciales que promete superar esas barreras, y el prototipo está a punto de salir de fase de desarrollo.

El HPSC de la NASA entra en fase de pruebas
La agencia espacial estadounidense actualizó recientemente el estado de su chip de alto rendimiento para vuelo espacial (HPSC, por sus siglas en inglés). El microprocesador ha pasado a la fase de pruebas, donde deberá demostrar su potencia, rendimiento, fiabilidad y, sobre todo, su tolerancia a la radiación. Si supera los ensayos, recibirá la certificación espacial y podrá integrarse en futuras misiones tripuladas y no tripuladas.
El modelo, conocido como PIC64‑HPSC, es un sistema en chip (SoC) desarrollado por Microchip Technology Inc. bajo un contrato de 50 millones de dólares. Según la información disponible, el procesador ofrecerá hasta 100 veces más rendimiento que los chips espaciales actualmente en uso y está optimizado para el bajo consumo de energía, una prioridad absoluta en entornos donde la generación eléctrica es escasa.
Además de sus capacidades de cómputo, el PIC64‑HPSC está diseñado para ejecutar algoritmos de inteligencia artificial a bordo, lo que permitirá a las naves tomar decisiones autónomas sin depender de comunicaciones con la Tierra. La arquitectura SoC integra CPU, controladores, aceleradores y periféricos en un solo bloque, replicando el éxito que han tenido estos dispositivos en teléfonos móviles, tablets y computadoras, pero ahora adaptados a los requisitos extremos del espacio.
Microchip Technology ha señalado que el chip no solo será útil para la navegación y control de naves, sino también para sondas, vehículos de aterrizaje, rovers, hábitats y telescopios espaciales como el James Webb. La disponibilidad está prevista tanto para organismos gubernamentales como para el sector comercial.
El principal desafío que enfrenta cualquier microprocesador en el espacio es la radiación: partículas de alta energía que pueden alterar bits o provocar fallos críticos, incluidos eventos de sobrecorriente capaces de destruir el chip. Mientras una nave se mantiene en órbita baja, la magnetosfera terrestre brinda cierta protección, pero a medida que la misión se adentra en el espacio profundo, el riesgo aumenta significativamente.
Desde febrero, la NASA lleva a cabo pruebas que simulan estos entornos extremos sobre el HPSC. Los ensayos no solo evalúan la resistencia a la radiación y a los cambios bruscos de temperatura, sino también la capacidad del chip para mantener su rendimiento esperado bajo esas condiciones. En los primeros experimentos, el procesador alcanzó rendimientos hasta 500 veces superiores a los de los chips espaciales actuales, según informes de la agencia. Incluso se logró enviar un mensaje de prueba desde el hardware: el simbólico “Hello, Universe”.
Las pruebas continúan y se espera que en los próximos meses se completen los ensayos necesarios para la certificación final. De confirmarse los resultados preliminares, el HPSC marcará un hito en la arquitectura de los sistemas de vuelo, permitiendo que las futuras misiones espaciales cuenten con computación de nivel de escritorio actual, sin depender de procesadores obsoletos de hace una década.
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