Así el pequeño (y adorable) pulpo azul descubierto en Galápagos que sorprende a los científicos
Un equipo de científicos descubrió una nueva especie de pulpo en las profundidades de las Islas Galápagos, cerca de la costa de Ecuador. El diminuto ejemplar, al que se le dio el nombre científico Microeledone galapagensis, presenta una tonalidad azulada, mide aproximadamente el tamaño de una pelota de golf y desafía varias ideas previas sobre la familia a la que pertenece.

El primer avistamiento se realizó a más de 1 770 metros de profundidad durante una expedición submarina en 2015 a bordo del buque de investigación EV Nautilus, en colaboración con la Fundación Charles Darwin y la Dirección del Parque Nacional Galápagos. El hallazgo ocurrió cerca de la Isla Darwin, en el extremo norte del archipiélago.
Detalles del hallazgo y descripción de la especie
En misiones posteriores, el vehículo operado remotamente (ROV) Hercules registró tres ejemplares adicionales a varios kilómetros del sitio original y a profundidades aún mayores, lo que sugiere una distribución más amplia en los ecosistemas submarinos del Pacífico tropical.
El espécimen inicial fue recolectado sobre un monte submarino arenoso con afloramientos de basalto y posteriormente enviado a la Estación Científica Charles Darwin, donde se confirmó que se trataba de una especie desconocida.
Características distintivas
- Pertenece a la familia Megaleledonidae, pero no encaja en ninguno de los géneros descritos previamente.
- Carece de aletas, de un buche para almacenar alimento y de bolsa de tinta, rasgos compartidos con el género Thaumeledone.
- Presenta una piel lisa y casi incolora en el dorso, mientras que la zona ventral muestra tonos púrpura y marrón intensos.
- Posee un gran diente central en la rádula y un órgano de propulsión de gran tamaño, lo que lo relaciona con el género Microeledone.
- El patrón de coloración es invertido respecto a sus parientes: dorso blanco y ventral pigmentado.
- La musculatura interna del lomo está fuertemente pigmentada, diferente a la de Microeledone mangoldi, su posible pariente más cercano.
El ejemplar analizado era una hembra con un manto de 31 mm de longitud, cuerpo compacto y robusto, cabeza ancha y brazos cortos, cada uno con entre 29 y 33 ventosas dispuestas en una sola fila.
Según el estudio publicado en la revista Zootaxa, la reducida cantidad de ventosas y la longitud corta de los brazos podrían ser consecuencia de la paedomorfosis, un proceso evolutivo que mantiene rasgos juveniles en individuos adultos. Este rasgo permitiría al pulpo ahorrar energía y destinar más recursos a la reproducción en las extremas condiciones de las zonas abisales.
Los ojos del animal son relativamente grandes y ligeramente saltones, una adaptación probable a la escasa iluminación del fondo marino.
Estudios internos mediante microtomografía
Para examinar el interior del pulpo, los investigadores emplearon microtomografía computarizada (micro‑TC), que les permitió observar órganos, glándulas, estructuras reproductivas y el aparato bucal sin necesidad de agentes de contraste metálicos. Los resultados mostraron que la hembra ya había alcanzado la madurez sexual y contenía 13 huevos grandes en desarrollo, algunos de hasta 11 mm de longitud, sin signos evidentes de envejecimiento.
Se constató además que el animal posee pocas láminas branquiales y una rádula inusual con un diente central de base ancha.
El investigador Alexander Ziegler, de la Universidad de Bonn, destacó que la micro‑TC facilitó la obtención de un modelo 3D de los órganos internos sin dañar al ejemplar, algo esencial cuando se trata de una especie tan rara.
Los autores del artículo concluyen que la familia Megaleledonidae, tradicionalmente asociada a especies grandes de aguas frías antárticas, también incluye organismos pequeños adaptados a ambientes tropicales profundos. Por ello, proponen una revisión de la definición taxonómica de la familia, enfocándola más en características anatómicas que en criterios geográficos.
El descubrimiento subraya que la diversidad de pulpos en aguas profundas está probablemente muy subestimada. Como señaló la especialista Janet Voight, “estos son pequeños pulpos que viven en las profundidades marinas y casi nunca se han observado. Los océanos son inmensos y aún queda muchísimo por explorar”.
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