Meta elimina el código de reconocimiento facial de su aplicación para gafas tras reporte de WIRED
Un día después de que WIRED revelara la incorporación encubierta de un sistema de reconocimiento facial en la aplicación Meta AI, que se encuentra preinstalada en más de 50 millones de dispositivos, la compañía eliminó los componentes implicados en la última actualización del software.

Meta elimina el módulo “NameTag” tras el escándalo
Según el análisis de código realizado por WIRED, la versión más reciente de Meta AI, la aplicación complementaria de las gafas inteligentes de la empresa, suprimió los archivos que alimentaban el sistema interno llamado “NameTag”. La versión pública disponible el mismo día del informe contenía varias bibliotecas diseñadas exclusivamente para el reconocimiento facial, mientras que la actualización lanzada el viernes ya no incluía ninguna de ellas.
Andy Stone, vicepresidente de comunicaciones de Meta, declaró a WIRED que la función era “puramente exploratoria” y añadió que “no se ha tomado ninguna decisión definitiva sobre qué hacer al respecto, si es que se va a hacer algo”. Andrew Bosworth, director de tecnología de la compañía, calificó el reportaje como “increíblemente engañoso” y “absolutamente deshonesto”.
WIRED había descubierto que, aunque la función nunca se activó públicamente, estaba diseñada para convertir los rostros capturados por las gafas en firmas biométricas únicas (conocidas como huellas faciales) y compararlas con una base de datos almacenada localmente en el dispositivo. Los rostros no reconocidos se recortaban, indexaban y guardaban en el teléfono para un procesamiento posterior.
El proyecto “NameTag” apareció por primera vez en febrero, cuando The New York Times citó documentos internos de Meta que anunciaban el desarrollo de reconocimiento facial para sus gafas y contemplaban un lanzamiento dentro del mismo año. Un memorando interno describía la implementación como realizada en un “entorno político dinámico”, con la participación de defensores de derechos humanos y preocupaciones de privacidad en otros frentes.
Tras el informe de WIRED, Meta se negó a responder a diez preguntas formuladas por el medio, entre ellas si ya había creado una base de datos de perfiles faciales, cuánto tiempo se conservaban las imágenes y datos biométricos de personas no reconocidas en el dispositivo, y si esos datos serían enviados alguna vez a los servidores de la empresa. Tampoco se respondió si el proyecto estaba dirigido específicamente a usuarios ciegos o con baja visión, ni a las críticas de defensores de la privacidad que advirtieron que la herramienta podría permitir a acosadores identificar a desconocidos en espacios públicos.
La actualización elimina prácticamente todo el software de reconocimiento facial, así como el código que gestionaba el proceso de “NameTag” y la alerta “Persona reconocida” que aparecía en la aplicación. También desaparece la carpeta donde se almacenaban las imágenes recortadas y las firmas biométricas de los rostros no identificados.
Aunque la mayor parte del código ha sido suprimida, permanecen fragmentos menores, como una etiqueta de menú de depuración interna y un enlace inactivo que permitía abrir el perfil de una persona reconocida; estos apuntan a componentes del sistema que ya no existen.
Ke Crockford, director del programa de tecnología para la libertad de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles de Massachusetts (ACLU), señaló que la eliminación del código no anula la decisión original de distribuirlo y la considera una prueba de que la privacidad del consumidor requiere una protección legal más robusta. Crockford destacó que la Cámara de Representantes de Massachusetts aprobó por unanimidad la semana pasada un proyecto de ley de privacidad del consumidor que, de promulgarse, impondría medidas de cumplimiento estrictas y ofrecería a los usuarios perjudicados la posibilidad de demandar. “Los legisladores estatales deben cumplir con su deber y actuar para proteger la privacidad del consumidor”, afirmó.
“Las tácticas astutas de Meta al integrar el código de reconocimiento facial en sus gafas inteligentes demuestran por qué las leyes de privacidad de datos necesitan una aplicación rigurosa”, añadió Crockford. “Empresas como Meta priorizan sus beneficios, por lo que los legisladores deben hablar en el único idioma que entiende su alta dirección”.
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